Octubre suele ser una época estresante. Con el regreso a la rutina, el descenso de las horas de luz solar diarias y procesos biológicos que suceden en otoño hacen que casi todos nos sintamos un poco estresados o un poco tristones en estas fechas, por lo general. Este efecto se conoce como la astenia otoñal.
Es algo natural, aunque no por ello deja de ser molesto y de afectar a nuestro rendimiento y nuestra calidad de vida. Existen bastantes maneras de rebajar los niveles de estrés en el día a día o de hacer más fácil el desconectar cuando tenemos tiempo para nosotros mismos, por lo que vamos a repasar los consejos antiestrés más sencillos y efectivos, para que no pases un bajón otoñal preocupante. Estos consejos antiestrés también ayudan en casos de ansiedad o de depresión leves, si se aplican de manera combinada con el tratamiento psicológico y/o farmacológico.

Consejos antiestrés

Ejercicio físico y terminar con ducha caliente y aceites de masaje

La biología al rescate, con tres acciones ordenadas de mayor a menor importancia. No es necesario que corras una maratón si no se te apetece, basta con un poco de yoga o de pilates, tal vez unas clases de baile… algo que te agrade y te haga sentir bien.

La ducha caliente, a 37ºC o un poco más, actúa sobre el sistema circulatorio de manera similar a como lo hace una infusión relajante (otra posibilidad) y si hay músculos un poco tensos o alguna ligera contractura, un masaje y unas manos que sepan lo que se hacen son el final perfecto.

Si no notas los músculos muy agarrotados, de todas formas prueba a dar un suave masaje tras la ducha caliente en las piernas, hombros y cervicales, con algún aceite vegetal que contenga un 0.5% de aceites esenciales de lavanda y/o romero.

Hemos marcado este punto como un único tip porque, si realizas ejercicio, tendrás la costumbre de ducharte al terminar y, casi seguro, de aplicar alguna loción o aceite a la piel, para combatir la sequedad. Entonces, un cambio leve en tus costumbres puede suponer un salto cualitativo en lo referente a tu estado emocional.

Concéntrate en algo agradable

Ahora vamos con un truco antiestrés sensorial, para que lo apliques en el trabajo o en el aula si sientes que lo necesitas. Recurre a alguna sensación agradable o neutra para concentrarte en ella y no en el mal rato que puedes estar pasando. Un ejemplo muy sencillo es hacerse cosquillas es un brazo, con suavidad, o masajearse un dedo de la mano. Si trabajas en casa, o es allí donde sufres mayor estrés, puedes recurrir a aromas, algunas obras de música clásica o el ritual de preparar y tomarse un té bajo en teína.

Objetos antiestrés

Son regalos populares porque se venden con apariencia de juguetes antiestrés y motivos simpáticos, pero tú puedes hacerte con algunos si lo necesitas. Hablamos de pelotas o muñecos para apretar con las manos, del plástico con burbujas o de un material que aporta el mismo tacto y de cuadernillos para colorear mandalas o dibujos similares.

Pero, para ti, un rompecabezas puede ser un gran juguete antiestrés, como también puede serlo un juego de rotuladores de ancho variable para practicar lettering. El que te funcione, ése será tu objeto antiestrés.

Una escapada

Que puede ser en tu propia ciudad. Cuando te mentalizas de que durante dos, cinco u ocho horas no vas a aparecer por casa porque te vas a encontrar con buena compañía, realizando alguna actividad diferente o viendo un espectáculo, la mente aprende a decir “ahora no” y centrarse en el momento.

El truco para que esto funcione es que está terminantemente prohibido mirar el móvil o conectarse a internet durante la escapada, salvo para dar un uso lógico como avisar que estás bien o que no te esperen para cenar.

Desconecta de los problemas y, aunque sea una horas, desconecta de todo lo que no esté allí.

Busca un hobbie relajante

Hay hobbies muy relajantes, y es difícil que no haya al menos uno de tu agrado. Caligrafía (la nuestra o la de otro idioma si lo conoces), scrapping y lettering, manualidades diversas y artes plásticas en general (crear o pintar mandalas está de moda), estudiar un idioma sin prisas, ir haciendo un puzzle poco a poco, cocinar, ver una película de arte y ensayo y quedarse al coloquio posterior, salir a fotografiar animales o plantas… Seguro que a ti se te ocurren muchos más.

 

Tu propio kit antiestrés

Cada persona es distinta y lo que a unos les ayuda a controlar el estrés a otros no les hace efecto. Así, lo que podríamos llamar el kit antiestrés para momentos complicados difiere de una persona a otra.

Tu kit podría incluir unos cuadernillos de colorear o unos sudokus, un reproductor de música portátil con unos auriculares y una barra aromática en stick, para aplicar en las zonas de las muñecas y las sienes.

También puede ser tu bolsa de deporte, con un gel de ducha y una loción aromatizada con olores de rosas, jazmín o lavanda, o bien con matices avainillados que nos devuelvan a la infancia, o ser algo tan sencillo como una buena película (mejor si puedes comentarla luego con alguien) y un bol de palomitas caseras.

Muy importante si vas a recurrir a la aromaterapia: los aromas que elijas para relajarte debes usarlos casi siempre cuando el estrés ha remitido o ha terminado aquello que nos estresa. La memoria olfativa es muy potente (por eso un olor puede rebajarnos el nivel de estrés), y si asocias un sentimiento desagradable a un olor en concreto, terminarás detestándolo. Si ya te ha sucedido eso, prueba a cambiar de perfume o el aroma de tus productos de higiene al menos una temporada porque podrían ser los causantes de tu desazón.

 

Como verás, hay más cosas que ayudan a relajarnos que agentes estresantes. Y lo mejor es que disfrutamos haciendo uso de estos objetos o consejos antiestrés. ¿Vas a pasar el otoño con nervios o con astenia después de conocer estos trucos?